
Patrimonio Religioso
Ermitas, humilladeros, vía crucis, iglesias… la arquitectura religiosa es abundante y diversa en Urdaibai. La religión unida al arte y al paisaje, para crear conjuntos monumentales dignos de admirar.
Iglesia de San Andrés en Ibarrangelua
Esta iglesia guarda en su interior una extraordinaria bóveda de madera tallada y policromada que le ha otorgado el título de La Capilla Sixtina del Arte Vasco. Este gran techo de madera sin soportes centrales y con complicadas crucerías, está decorado con pinturas que representan un complejo mundo simbólico: máscaras, grullas, calaveras, caballeros y mostruos son solo algunos de los ejemplos que encontraremos entremezclados entre las figuras puramente catolicas. Se edificó en el siglo XVI en sustitución a otra iglesia medieval, sobre una ladera del barrio Elexalde, en Ibarrangelu. Es fácilmente reconocible por su torre, rematada por una escultura del Sagrado Corazón de Jesús.
San Pedro y San Pablo de Uribarri en Muxika
Ermita gótica (S. XV-XVI) considerada como uno de los templos más interesantes dentro del gótico rural en Bizkaia. La encontramos en el municipio de Muxika. Destaca su portada en arco apuntado adornada con diferentes motivos y figuras de guerreros. También cuenta con un frontón que fue construido sobre las ruinas de la antigua iglesia que se quemó.
Santo Tomás en Arratzu
En una colina, desde la que se divisa gran parte del municipio, se encuentra esta monumental iglesia, durante siglos parada obligatoria de los peregrinos del Camino de Santiago. La iglesia posee uno de los coros barrocos más importantes de Bizkaia, y su pórtico es considerado uno de los mejores en su género, por su pavimento enlosado. Como la mayor parte de los pórticos, conserva la mesa de la anteiglesia “Txopitel-arria” o “fiel-arria” donde en los siglos pasados se resolvían los asuntos del municipio.
San Lorenzo en Arteaga
Situada en el barrio de Isla Bekoa, en el municipio de Gautegiz Arteaga, esta ermita del siglo XVI guarda en una de sus paredes una ventana prerrománica del siglo XI, tallada en un solo bloque de piedra. En el exterior, un altar de piedra es testigo de la importancia que tuvieron las ermitas antiguamente como lugar de reunión de la comunidad o celebración de fiestas. Las vistas a la ría son excepcionales.